Autolesiones en adolescentes - Una manera errónea de gestión del dolor.

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Autolesiones en la adolescencia

¿Qué son las autolesiones no suicidas?

Las autolesiones son actos de dañarse el propio cuerpo de manera deliberada, normalmente realizándose cortes, quemaduras o golpes, pero sin intención suicida.

Este tipo de autolesión es una forma patológica de enfrentar el dolor emocional, la ira y la frustración. Si bien la autolesión puede traer una sensación de calma y de liberación de tensión posteriormente aparecen la culpa y la vergüenza, y regresan las emociones aún más dolorosas.

La autolesión no siempre es una manera de comunicar. Algunos adolescentes lo hacen en secreto y con la intención de aliviar su dolor emocional, no compartirlo. Esto termina siendo una manera para lidiar con el dolor no adecuada ya que el alivio refuerza la conducta, llegando a depender de las autolesiones para hacer frente al dolor.

 

¿Qué lleva a un adolescente a autolesionarse?

Durante la autolesión existe una elevada tensión emocional a la que le suele acompañar una reducción de la percepción del dolor. La persona, tras llevar a cabo la autolesión se encuentra relajada por las endorfinas, sin embargo, rápidamente empieza a experimentar molestias.

A falta de otro método para encontrar alivio, la persona recurre a las autolesiones como estrategia para reducir la tensión emocional y termina generando un hábito.

Como hemos mencionado, tras el alivio que aparece en el primer momento, aparecen la culpa, la vergüenza y la preocupación por ocultar las heridas. Con ello también aparece el aislamiento social, generando mayor malestar y creando un círculo vicioso.

 

¿Cómo detectar la autolesión?

Señales de alarma:

  • – Frecuentes cicatrices no explicables.
  • – Frotamiento excesivo en un área para generar quemaduras.
  • – Ropa para disimular, uso de manga larga incluso en verano o pañuelos en las muñecas.
  • – Suelen guardar objetos afilados (cuchillas de afeitar, cristales, etc.).
  • – Dibujos de autolesiones.
  • – Aislamiento, cambios de humor, conductas de riesgo, impulsividad.
  • – Sensación de impotencia o desesperanza

Hay que tener en cuenta que las autolesiones ocurren con mayor frecuencia en los brazos, las piernas y la parte frontal del torso. Sin embargo, cualquier lugar del cuerpo puede ser objeto de autolesiones. Las personas que se lastiman pueden emplear más de un método para hacerse daño.

 

Causas

Los detonantes que llevan a la persona a la autolesión suelen ser experiencias interpersonales frustrantes. Entre la multitud de factores que influyen, los que más destacan son los siguientes:

  • – Individuales (alta reactividad a los estímulos emocionales, sensibilidad exacerbada y presencia de emociones de difícil manejo).
  • – Sociales (ambiente familiar, presión del grupo de referencia o de iguales, experiencias precoces traumáticas).
  • – De personalidad (impulsividad, baja mentalización, autoexigencia o perfeccionismo).
  • – Influencia por parte de sus pares.
  • – La búsqueda errática de soluciones al malestar interno

 

Comorbilidad

Se suelen asociar las autolesiones con otros trastornos, siendo los que más comunes:

  • – Trastornos de Personalidad (sobre todo el Trastorno Límite de Personalidad)
  • – Depresión
  • – Trastornos Disociativos
  • – Trastorno de Espectro Autista (TEA)
  • – Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA)
  • – Trastorno del Control de Impulsos (TCI)

Cualquier forma de autolesión es un signo de un problema mayor que requiere tratamiento. Si te autolesionas o si piensas en hacerlo, podemos ayudarte.

Si tienes un amigo o un ser querido que se autolesiona, es normal que te sientas conmocionado o atemorizado. Toma seriamente cualquier charla que tengas con él/ella sobre las autolesiones. Aunque puedas sentir que estás traicionando su confianza, las autolesiones son un problema demasiado importante como para ignorarlo o afrontarlo solo. Es importante pedir ayuda.

Heridas, infancia, vida, adulto

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